| |
|
|
|
| |
Déjate Querer
No tiene sentido cantarle a la vida si no estás conmigo;
sabes que el destino te muestra un arado que espera tu espiga.
No cierres tus puertas al amor que quiere cambiar el futuro,
no ahuyentes la dicha que se anuncia sola cuando veo tu faz.
La vida y el tiempo me hicieron postigo de tu puerta amiga;
tu vida y la mía sin quererlo esperan una maravilla.
Aprender a amarte matando el pasado es juego ganado
por eso tus puertas déjalas abiertas, déjate querer.
Arriba
|
|
| |
La maravilla
Harto estoy de los sueños
que me dominan, que me dominan,
harto estoy de los cielos que me fascinan,
hartan las cosas vanas cuando la vida pasa de largo.
Matando anhelos, gestando hielos,
la maravilla de mano en mano juega al azar.
Hartos creo que estamos
de este silencio que nos domina:
jugamos a la aurora en noche cerrada.
Y ¿qué hacemos con las manos, únicas armas
que nos vigilan?
Ciegos estamos, tiernos extraños.
La maravilla de mano en mano juega al azar.
¿Por qué el amor no se hace
cada mañana con humildad,
por qué el lecho se rompe
creyendo en éllo hallar la verdad?
¿Cuándo llegará el día
en que la alegría se hará el hogar?
Porque no creamos nuevos peldaños
La maravilla de mano en mano juega al azar
Arriba
|
|
| |
Empuñando un lirio
Empuñando un lirio que un día recogí
por las calles del horror
canto para ver si encuentro un color,
una mano, una flor.
Desprecio los humos que entierran el valor
y en mi destierro de honor
canto para crear en cada tempestad
un palomo en quien confiar.
Presto a su sudario clama el hombre aquél:
harto anda de su hiel.
Y en el empedrado, ruta sin farol,
busca a tientas su crisol.
Notas del fastidio encienden llamaradas de metal,
de cristal.
Fragor del agravio escapa de su voz,
hastiado de desamar;
calor de soldado en plena libertad
ahuyenta su vanidad.
¡Vamos dale al mundo una luz de amaneceres sin portal,
sin guardian cruel!
Arriba
|
|
| |
El sol besa tu ventana
El sol besa tu ventana, quema tu lecho al pasar
es hora de ser mañana, es hora de comenzar.
La calle ya está vestida por los pioneros del pan,
la historia no está vencida, las horas pasan, se van.
Será una jornada dura, hoy y mañana también
pero la vida te apura y hay que subir a su andén.
No es justo que la amargura ponga un bozal en tu sien:
ésta no es una aventura, es la búsqueda del bien.
En tu casa vive un sueño, ese sueño cambiador,
ve afuera con el empeño de convertirlo en motor.
Porque hay muchos que hablan de cambios pero no quieren cambiar,
sus sueños están revueltos y debes ir a ayudar.
Y el sol quiere con porfía quemar tu lecho al pasar,
no esperes que suba el día, el tedio te va a matar.
Arriba
|
|
|
Circunstancias
Es esta circunstancia compleja de los días
la que genera arpías, reinas de la ignorancia;
es esta incertidumbre nacida desde el lodo
la que con sed de todo, apaga nuestra lumbre.
Es esta mala ciencia de las ciegas escuelas
de las torpes abuelas, la que cubre conciencias,
por esto hasta en el lecho, crisol de la alborada
el amor se hace nada y se corrompe el pecho.
Es esta desnudez abúlica del sueño
la que no tiene dueño y camina al revés
Es esta desnudez, prisionera del frío,
la que sin desafío nos ha roto los pies.
Mas es por la conciencia, del yugo, de los fierros,
que el hombre de los yerros descubrirá su esencia.
Hay que empujar al viento hasta que encuentre el sol
hasta que tu crisol le agregue luz al tiempo.
Es esta desnudez de los puños del día
la que requiere guía para ser feligrés.
Es esta desnudez la que pide un abrigo:
el labriego del trigo clama por madurez.
Vamos a ver,
vamos a andar;
en la calzada esta lloviendo
y estoy sintiendo que la ciudad está llorando.
Vamos a ver,
vamos a andar,
vamos a andar.
Arriba
|
|
Canto Vital
La vida es una canción para el corazón libre
y aunque esto no te sirva te lo voy a decir:
a la vida hay que cantarle cada día al despertar
dispuestos para el vuelo matinal
y en bandolera el amor cargado
de su trinchera el corazón saldrá.
Canto vital, vereda cierta, parto de vendaval;
luz de amores, paz del mañana,
vuélvete manantial de flores.
Brisas de mar, bandera abierta, canto de libertad;
verdugo del malagüero, abrigo del pasajero,
cancerbero del amor.
¿De dónde son estas canciones,
dónde han nacido y para qué vieron el día?
¿Será que alguno está empezando a reconocer
que el canto en esta vida es un vigía?
¿Y dónde van estos espejos
por qué reflejan la palidez del tedio?
¿Será que vienen a mostarnos el atardecer,
la languidez donde claudica el viento?
Yo sé de dónde viene el santo experimento:
tiene su cuna en la conciencia del futuro,
toma sus formas de los tonos de la vida y del amor,
toma su fuerza de mi rebeldía.
Yo ví, yo anduve contagiado de un lamento
Hurgando sones sin hallar canto maduro
Y dí con ellas, las detuve, y en cada madrugada
recobro de éllas toda mi ilusión.
Arriba
|
|
El grito de la tierra
Cuando la tierra le dice a los surcos
que el sueño pasado no ha sido feliz
pide del cielo una gloria, un pañuelo
de púrpura sangre, de libertad.
Cuando la tierra abre su herida
pone precio a la vida;
cuando los puños dan con el alba
viene la claridad.
Y cuándo mis cuerdas juegan su vida
aclarando tus huellas
brotan de mi alma mil vocecillas
gestando voluntad.
Los enredos de lo normal
están presos en tus paredes;
cuando quieres salir no puedes
y andas sólo, sólo, sólo, sólo, sólo.
Pero he visto desde un cantar
a donde vine a curar mis penas
que en el tiempo de las cadenas
no se debe nunca, nunca andar sólo.
Porque es tiempo de cosechas
y hay que cosechar un tiempo
agrandando las miradas
devolviendo bofetadas.
Porque el viento está a favor
de los cambios milenarios
pero somos sedentarios
y nos miramos vivir
sólos, sólos, sólos, sólos
hasta morir.
Arriba
|
|
Soldado
Por los caminos del miedo
vacilando va un soldado
no sabe lo que ha heredado: valor.
De pronto sale a su encuentro
un camaleón adornado
que carga cuanto ha robado del sol.
El soldado no sabe que la mentira cambia color
y que le quita sabor a la vida.
Su paso se vuelve grande y poco a poco pierde pudor
y ya no siente el dolor de mi herida.
Por los caminos del miedo camina ciego el perdedor,
ciego va.
Por los caminos del sueño
se acaba de oír un grito,
el parto de mil cabritos en flor
que agarrados de los ojos
avanzan hacia el delito
con cantos de pajaritos, con sol.
El soldado se delata y recupera su voluntad
y con el puño en verdad amenaza.
Sereno en la culata apunta el ojo a la ciudad
y recupera su andar y su raza.
Por los caminos del pueblo, el pueblo entero lo ve pasar
¡Tempestad, tempestad, tempestad!
Arriba
|
|
Compañera
Una mañana saliste a buscar
tu destino, compañera.
Esa mañana te vió brillar
y naciste a tu guerra.
En tu ventana brotaron mil girasoles
y pintaron tus ojos como dos soles.
Desde entonces el cielo
tiene celo de tu vida
y teje con tu pelo
una historia sin heridas.
Mientras tanto tus huellas se ven erguidas
caminan sin querellas sanando heridas.
Por eso debes venir a beber
de mis aguas cuando estés sola;
como un augur te voy a leer
tu futuro de amapola.
Toma mis manos y ven a volar sin miedo
yo velaré tu pena cuando despiertes.
Tus primaveras vivas están
en tus sueños, compañera.
Son esos sueños los que volarán
a ganar su propia guerra.
Pocos minutos bastan para perderla
pero tu tiempo alumbra tus esperanzas
Mañana mismo saldrás a buscar
tu destino, compañera.
Mañana mismo tú volarás
en tu cielo, pasajera.
Arriba
|
|
Valentina
Como si despertara de una novela
mi mordaza encontró sus llaves
y descubrió a Valentina.
Curiosa de mis dudas cayó en mis brazos
embriagada de mis canciones, de mis lazos;
y de mis cuentas pendientes no sabe nada
me lo dice con su mirada, mi amada.
Pero tiene por cierto que mi silencio
quita peso a sus ilusiones
y llora para no morirse.
Quizá no ha hallado lo que he mentado en mis canciones,
ese beso a los corazones que he dado
y vuela con su pecado y su calabozo
enfundada en un rebozo mojado.
Valentina sí sabe pese a su prisa
que los dados que hemos jugado
son cargados de ventura.
Jugando a las prendas sueltas y al cuerpo alado
hemos dado con el rosado de sus sueños
y cantos en bandolera vuelo a su lado
galopando en su ser colmado de empeños.
Carne de mis canciones que me das prisa
grita al vientre de Valentina
que en mis manos no hay sequía.
Y dile que mi ventana permite al día
que el sol queme mis apatías heredadas,
Dile que estoy marcado por su coraje,
dile que ella se fue de viaje con mi arado.
Arriba
|
|
Si yo pudiera
Si yo pudiera cantar
y mi verdad regalar a las manos,
las manos que pueblan la vida.
Si yo pudiera decirle al olvido
que tiene sentido
cantar y cantar a la vida.
Yo daría de pedazo en pedazo mi vida
Yo daría de pedazo en pedazo mi vida
Si yo pudiera cantarle al oído
que en la madrugada
el sordo cielo te escucha
Y que la sombra que duerme tu vida
enciende una herida
que mana savia encendida
Yo daría de pedazo en pedazo mi vida
Yo daría de pedazo en pedazo mi vida
Si yo pudiera apuntar al amor
hacia el centro del odio
sanaría mis heridas
Y que un ejército de grillos sin grillos
redima de los pillos
sin lágrimas ni fatigas
Yo daría de pedazo en pedazo mi vida
Yo daría de pedazo en pedazo mi vida
Arriba
|
|
El peregrino
Arde la ausencia y el peregrino
llora sus pasos en el azar
cada sendero cada montaña
le recuerdan su hogar.
En cada paso sufre su orgullo
y en el camino pierde la flor
cada mañana mil desatinos
castigan su valor.
Lejos su pueblo grita.
sufre sus desdichas sin paz;
castigador invierno
no le deja limpiar su faz.
¡Cuándo regresarás, peregrino,
cuándo vendrás,
cuándo me traerán tus ajadas manos
un pan!
El peregrino de alas cansadas
busca una mano en cada lugar
pero eso es vano, no haya mano abierta
donde poder posar.
Odia el motivo que lo ha empujado
a buscar lejos otra verdad
odia con rabia pues no ha encontrado
lo que quería hallar.
Arriba
|
| |
|